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4 jul. 2011

Los tipos de pisada


Se pueden describir tres tipos de corredores según sea su pisada:

1-Pisada de elefante,  en fino,  pronador.
2-Pisada reina del baile, o neutra.
3-Pisada en tajada de sandia, o  de supinador.


 Después de esta pequeña broma, en la que quiero poner de manifiesto la huella aproximada que deja la pisada al reposar el pie sobre una superficie plana.

A la pisada pronadora, le corresponde una patologia en la rodilla, ya que apoya más con su meseta tibial interna y cóndilo del fémur interno, en lo que sería una rodilla vara, y una patologia en la cadera. El apoyo anómalo del pie repercute por tanto en toda la dinámica no solo de la rodilla sino también de la cadera y por lo tanto influyendo determinadas patologias de la columna.


 He mirado la suela de mis zapatillas y yo que pensaba que era neutro, y veo que están desgastadas sobre todo por fuera tanto en el tobillo, como en  todo el borde externo de la zapatilla,  ¡¡¡¡¡ soy supinador!!!!!!











 



 dejo un par de enlaces sobre el tema.



 http://www.revistaeducativa.es/
Biomecánica del Pie

En este artículo se trata la morfología del pie y el tipo de apoyo. Se explican los tipos de pisadas y la influencia en la producción de accidentes y lesiones en el cuerpo humano. Y por último la importancia de la elección de un calzado, las características más relevantes que debe tener. También se hace referencia a los aspectos a considerar para escoger lo más adecuado a las características personales.

Por Raquel Rodríguez Fernández
Palabras claves; pisada, supinador, pronador, neutro, lesiones, calzado.
Introducción

En condiciones normales, en posición de pie, estando el calcáneo en el mismo plano que los metatarsianos, el peso del cuerpo se distribuye algo más del 50% sobre el talón. El resto del peso se distribuye entre las cabezas de los cinco metatarsianos, correspondiendo 2/6 de la mitad del peso corporal a la cabeza del primer meta, y 1/6 del peso cae sobre cada unos de los restantes. Cuando el pie se encuentra en una situación que eleva el plano del talón, como en el caso de un calzado con tacón, el peso se desplaza proporcionalmente hacia delante participando en mayor medida en el soporte del peso del cuerpo la parte anterior del triángulo del pie.



En la actualidad, se producen una gran cantidad de lesiones especialmente por el tipo de calzado que elegimos. La elección del calzado adecuado, es importante para la prevención de accidentes y lesiones.
Cada persona en cuanto al tipo de pisada, tiene unas características especiales que les va a hacer diferentes del resto, por lo que no todo el mundo debe usar el mismo tipo de calzado.

Morfología del pie. Tipos de pisada







En el pie neutro, existe un apoyo normal del pie con el suelo, se puede observar un contacto inicial del piso con el talón, después se observa el apoyo total del pie sobre el suelo seguido del despegue con la parte anterior del pie. La complejidad y cantidad de movimientos y apoyos que realizan los tobillos y los pies, darán lugar a los distintos tipos de pisadas.



Primero analizaremos una pisada normal, eficiente o biomecánicamente correcta. Durante el paso, de manera general, la primera zona que hace contacto con el suelo es la parte externa del talón, esto se debe a que el tobillo se mueve hacia su lado externo definiendo un movimiento de supinación, este movimiento es normal y es previo al primer contacto. Una vez que e l talón ha contactado con el suelo, el tobillo realiza un movimiento normal de rotación interna al mismo tiempo que el pie comienza a apoyarse, este movimiento es de pronación, este movimiento también es normal y vital pues amortigua el impacto de manera natural y adapta el pie a la forma e inclinación del suelo. Seguidamente se da el segundo apoyo del pie sobre el suelo, este apoyo es neutral, se alinean tanto el pie como el tobillo y la pierna, permitiendo posteriormente a los músculos, ligamentos y tendón de Aquiles ejecutar el despegue.







En el pie supinador hay una ausencia o disminución del movimiento pronatorio fisiológico, ofreciendo un mayor apoyo por la parte externa del pie, por lo que el pie presenta una menor movilidad, una bóveda plantar aumentada y el tobillo orientado hacia fuera.



La pisada supinadora puede estar asociada a varios tipos de afecciones tales como el síndrome de banda iliotibial, la fascitis plantar, la tendinitis aquilea,…

En el pronador hay un derrumbamiento del pie hacia la zona interna, en este caso el movimiento fisiológico de pronación es excesivo.

La pisada pronadora conlleva a una excesiva rotación interna de la tibia, esta característica biomecánica puede producir daños a las articulaciones y tejidos que se encuentran por encima del tobillo, siendo la rodilla la más afectada. Una afección muy común es la condromalacia, además del síndrome tibial medio, posterior y tendinitis aquilea, también puede ser consecuencia de ciertas lesiones en la cadera.


Aproximadamente un 40% de las pisadas son neutras, entre un 50 y 60% padecen sobrepronación, y un 10% del total son supinadores, esta alteración es poco frecuente y a menudo se confunde con un desgaste excesivo de la zona externa del talón. Los supinadores desgastan el calzado a lo todo lo largo de los bordes externos y no solo en la zona del talón.


Existen otras variaciones de pie;

Valgo o en abducción, antepié desviado hacia fuera.

Pie varo o en aducción, antepié desviado hacia adentro.

Pie con eversión o evertido, antepié en valgo y pronado (combinación de aducto y pronado).

Pie con inversión o invertido, antepié en varo y supinado (combinación de aducto y supinado)


Consideraciones sobre el arco plantar

Los arcos plantares pueden intervenir en estos movimientos. Para conocer el arco plantar, habrá que hacer un análisis tanto en movimiento como en estática. Los pies cavos, con grandes arcos, no pronan lo suficiente y tienen menos flexibilidad en el tobillo, lo que lleva a absorber de manera insuficiente las fuerzas. La consecuencia directa de ello, es falta de flexibilidad en los gemelos y el soleo, lo que provoca un mayor riesgo de lesión, como pueden ser: roturas de tibia y fémur por exceso de estrés, tendinitis del tendón de Aquiles, fascitis plantar.

Por el contrario, los pies planos, pueden llegar a tener hiperpronación, lo que lleva a que todo el peso del cuerpo vaya a parar a la zona central del pie. Esto conlleva a su vez una rotación excesiva de la tibia, que incrementa el estrés de la pierna y la rodilla. Se asocia la hiperpronación a lesiones como: dolor de la rótula, tendinitis poplítea, tendinitis del tibial posterior, tendinitis del tendón de Aquiles, fascitis plantar, tendinitis del tibial posterior, tendinitis plantar y fracturas por estrés de los metatarsianos.



Análisis de la pisada



En muchas ocasiones, los pies en posición estática pueden comportarse de forma totalmente distinta a cuando están en movimiento, al desplazarse. Se puede dar el caso de que unos pies con pisada neutra en posición estática pueden transformarse en pies planos durante el desplazamiento o los pies cavos pueden cambiar a pies normales o incluso pies planos. Por tanto la huella plantar nos da una primera aproximación de lo que puede esperarse del mismo pie en movimiento. De aquí la importancia de la exploración de los pies en movimiento, analizando también los desgastes, deformaciones y alteraciones del calzado usado.



Consideraciones a tener en cuenta en el calzado



A la hora de elegir el calzado más adecuado a nuestras características personales, son varios los factores a tener en cuenta, ya que según diversos estudios el distinto tipo de calzado que cada persona elija para practicar actividad física o simplemente para el uso durante su vida diaria, va a tener repercusiones en cuanto a la posibilidad de sufrir lesiones. Según el tipo de calzado, se podrían reducir las lesiones entre 37-56%.



Los principales factores a la hora de elegir el calzado son:



Tipo de deporte que se vaya a practicar: las zapatillas tienen diseños especiales en función de los diferentes movimientos que requiere cada deporte, facilitando la práctica del mismo y protegiendo de posibles lesiones. En la actualidad existen zapatillas especiales para correr, para deportes en los que se realizan desplazamientos cortos y bruscas frenadas como el tenis o el baloncesto, para deportes en otros predominan los saltos, para diferentes terrenos, etc.



La superficie sobre el que se realizare el deporte. Una misma actividad, como correr, jugar al fútbol… se puede practicar sobre superficies duras, blandas, deslizantes, etc. como asfalto, cemento, tierra, arena, madera, superficies sintéticas, etc. El impacto que cada terreno tiene sobre el cuerpo no es el mismo, así que cada superficie necesitará un calzado determinado.



La morfología del pie: no todas las personas pisan igual, ni tienen el mismo tipo de pie. Hay pies cavos, neutros y planos. También hay pronadores o supinadores, y en función de los dedos tenemos pies griegos (el segundo dedo dominante), egipcios (el primer dedo dominante) o cuadrados (el primer y segundo dedos igual de largos). Por lo tanto habrá que probar entre todos los modelos y elegir el que mejor se adapte al pie y a la pisada de cada uno.



Los principales aspectos a considerar en un calzado adecuado son:



Estabilidad: el calzado basada en la estabilidad aportan una buena amortiguación, calidad y durabilidad, además de estabilidad en la zona posterior y flexibilidad en la anterior. Este tipo está recomendado para pronadores y personas con bajo arco plantar.



Control: son las zapatillas más rígidas y están diseñadas para limitar la hiperpronación. Suelen tener una horma recta que ofrece estabilidad y apoyo. Son los más pesados y duraderos. Son adecuados para los hiperpronadores y personas con arcos plano



Amortiguación: este tipo de calzado es más flexibles con el objetivo de absorber en mayor grado las fuerzas verticales. Suelen tener en la media suela: gel, cámaras de aire… Son las que menos apoyo ofrecen. Son adecuadas para corredores con déficit de pronación y personas con los arcos plantares altos.



Ligereza: este tipo de zapatillas están diseñadas para la velocidad, por lo que son las que se usan en competiciones.



Calzado según la morfología del pie



Pies neutros, pueden usar un calzado normal en cuanto a estabilidad y amortiguación, aunque es más recomendable una amortiguación suficiente para absorber las fuerzas.



Pronadores, en este caso es conveniente usar un calzado que preste estabilidad y permita el control del movimiento, es recomendable que el modelo elegido ayude a estabilizar el arco longitudinal del pie para que el impacto contra el suelo sea equilibrado y reducirle efecto de la pronación.



Supinadores, deben usar un calzado que permita la pronación, debe ser ligero para que permita un mejor movimiento del pie.



Como conseguir una pisada correcta

Cuando la pisada es correcta los músculos se fatigan menos y absorben mejor el impacto.

Existen varios métodos para conseguir una pisada adecuada, el más natural es trabajando la técnica, pero en el caso que la morfología del pie no lo permita debemos usar una técnica más compleja, como es elegir un calzado adecuado, en este caso esto es fácil de conseguir si tenemos una pisada neutra, si no disponemos de unas características biomecánicas adecuadas del pie, un tercer método sería el uso de plantillas personalizadas, este caso hace más sencilla la elección del calzado, pues sea cual sea la morfología del pie, con unas correctas plantillas cualquier calzado neutro es válido.






En la fase de apoyo del pie durante la carrera, éste hace un primer contacto con la parte externa del talón, en ligera supinación para después seguir con una pronación apoyando la parte interna del talón y a continuación del antepié.
Esta manera de hacer es fisiológica, sólo si se convierten en exagerados los movimientos de supinación o pronación habrá riesgo de lesión.








Pronador

Consiste en un derrumbamiento del pie hacia la zona interna del mismo. El apoyo se hace mayoritariamente con el borde interno del pie. Cuando se detecta un exceso de pronación la rodilla se sale de su alineación normal con respecto a la pierna, hacia abajo, y con respecto al muslo, hacia arriba. Hay sobrecarga en la fascia plantar y la bóveda plantar se colapsa en exceso. El calzado se va deformando quedando más desgastado el lado interno del talón de la zapatilla.


Esta alteración es la generadora de una gran cantidad de lesiones en los corredores.

Según las estadísticas de los especialistas es una alteración muy común. Aproximadamente entre un 50%-60% del total de la población de corredores padece algún grado de sobrepronación.



Neutro

Significa que durante la carrera los tobillos no tienden a girar ni hacia el interior del pie, ni hacia el exterior.

Aproximadamente un 40% de los corredores, tiene pie neutro.



Supinador

Significa lo contrario que la pronación, es decir, una ausencia o disminución del movimiento pronador fisiológico, ofreciendo un apoyo por la parte externa del pie. El borde interno del pie tiende a elevarse mientras el externo se aplasta contra el suelo. Sólo prona el pie en el último momento del apoyo cuando lo que tiene contacto con el suelo es el dedo gordo.



Al no pronar, los pies no pueden amortiguar de manera natural el impacto, y esto a su vez repercute nuevamente en las rodillas y otras partes del cuerpo. Esta alteración recibe también el nombre de “débil pronación”, ya que designa a aquellos tobillos que no tiene la fuerza suficiente para realizar el movimiento de pronación.

Esta alteración es poco frecuente, aproximadamente el 10% del total de corredores son supinadores.

Los supinadores comprimen y desgastan sus zapatillas a todo lo largo de los bordes externos y no sólo en la zona del talón.



Corrección de la pisada

El estudio del pie estático da una idea bastante vaga de lo que ocurrirá en dinámica durante la marcha y la carrera, y sobre todo, de lo que ocurrirá después de varios kilómetros. Será necesaria también la exploración del calzado (zonas de desgaste, áreas de deformación) la historia clínica del corredor y un estudio biomecánico de su pisada.



A partir de esta valoración global se podrá tomar la determinación de realizar alguna corrección. Estas correcciones pueden ir desde adaptaciones del calzado, revisión de la técnica empleada durante la carrera, hasta tratamiento de fisioterapia de las lesiones o dolencias causadas.



La situación más frecuente que se encuentra es la pisada en hiperpronación y ante ello se han desarrollado soluciones ingeniosas para combatirlo. Uno de los métodos empleados para dicha tendencia de la pisada es colocar una cuña que contrarreste la tendencia del calcáneo (hueso del talón) al valgo (mayor apoyo interno) pero los resultados no son concluyentes. Algunas de las razones que no terminan de dar esta solución como buena son:



•La parte interna del pie, en condiciones normales, recibe muy pocas cargas y por ello su piel es sensible y fina. Por esto los soportes artificiales sobre esta zona se acaban percibiendo como dolorosos.

•Si el soporte que se pone se coloca en la parte interna del pie y es demasiado posterior en el calzado, existe riesgo de comprimir el nervio anterior causando dolor o parestesia.

Como en otras ocasiones la mejor opción será consultar con su fisioterapeuta, médico deportivo o entrenador personal especializado.

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