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13 jun. 2014

El Valencia Basket hace historia

Este año disfrutando con mi equipo,  el Valencia basket,   este año  tiene magia, contagia ilusión, campeones de la Eurocup y aún  estamos vivos en la liga ACB, el  domingo último partido contra el Barsa, el resultado importante, el que gane jugará la final contra el Madrid, sea cual sea, no soy adivino,  de lo que estoy completamente seguro que la totalidad de  la afición aplaudirá con fuerza, este año se lo han ganado de sobra.

Dejo la crónica de David Vidal de la ACB.com



Redacción, 12 Jun. 2014.- Olvidó la épica, la supervivencia, la magnanimidad. Porque no le hizo falta. El Valencia Basket empató la serie (63-81), el 2-2 más atípico, tras recuperar su verdadera versión. La del equipo poderoso que hizo suya Europa. La del talento sin mesura, la del liderazgo anímico de los partidos.

El Valencia Basket amplió su rotación, perdió la necesidad de luchar contra las circunstancias y se desató. Para volver a ser el equipo del talento de Justin Doellman, de la mentalidad ganadora, del constante olfato a sangre, de la primera línea que amenaza con contagiar la rabia. E hizo al Barça desaparecer. O coincidió con ello. El conjunto azulgrana mostró su versión más inocua de la temporada. No solo sin las ideas, el acierto, el empuje o la clarividencia que en diversos momentos de la temporada ha echado de menos, sino sin sensación alguna. Todas ellas, en la mente de un Valencia Basket que no podía haber crecido más en menor espacio de tiempo.


Con una gran primera mitad de Justin Doellman (terminó en 14 puntos y 17 de valoración), la aportación esencial de un Romain Sato recuperado (15 puntos, 6 rebotes, 19 de valoración) y el control de Sam Van Rossom (17 tantos) pudieron con un Barça en el que solo Juan Carlos Navarro pareció a la altura (18). Y pudieron sin la necesidad de la épica y de las narrativas grandilocuentes. Con superioridad, infrigiendo al Barça su mayor derrota como local en Playoff.



Los posos del tercero


Cuando el Barça modificaba su quinteto ideal, buscaba los cambios que deshicieran las penurias del tercer partido. Juan Carlos Navarro empezaba de titular su partido 128 en el Playoff Liga Endesa, el que le convierte en líder en solitario, dejando atrás a Rafa Jofresa. Junto a él, unMaciej Lampe reforzado que solo había iniciado tres partidos en competición doméstica a lo largo del curso. Y aunque le siguieron aquejando muchos de los mismos males del tercero (la falta de clarividencia, la sobrecirculación, el desacierto), el marcador le ponía por delante (6-4).





Ante el letargo valenciano, pronto obtuvo el Barça las oportunidades para imponerse firmemente en el marcador. Un triple de Kostas Papanikolaou y tiros libres de Navarro (11-6) obligaban al despertar taronja, que llegó de la mano de un activo Serhiy Lishchuk, capital desde el inicio en el sostén interior de los visitantes en ambos lados de la cancha.


Pese a las ventajas que lograban en la pintura la pareja Lampe-Dorsey sobre Lucic-Triguero, los azulgranas seguían retozándose en la depresión a la que les conduce el tiro libre (7/12 en el primer cuarto). Solo la corta rotación coartaba a los interiores del Valencia Basket de llevar a sus pares a la línea. El dolor azulgrana en el 4,60 contrastaba con el acierto taronja. Con la sonrisa por esa conocida diferencia y la igualdad en la batalla por el rebote, los de Velimir Perasovicterminaban el primer cuarto con ventaja (16-20). La que habían parecido esquivar en el encuentro anterior.



Foto M.A. Polo

El Valencia Basket se recupera a sí mismo


Pero ya no tenía motivos para evitar el comando. Con Romain Sato de nuevo en pista, más unPau Ribas que empezó de titular tras rehacerse de los problemas musculares del martes, el Valencia Basket ganaba en capacidad, en rotación y hasta en control mental. Juanjo Trigueroaportaba un par de canastas cercanas al aro, Sato encestaba ante Abrines al poste bajo, Doellman le sacaba tres tiros a Nachbar... Y el Valencia Basket ya superaba el estadio de equipo derrotado, luchando contra los elementos, para regresar a su configuración original: la de una plantilla con talento y recursos suficientes para dañar por sí misma al FC Barcelona. También en el marcador: parcial de 4-15 (18-27, minuto 13).


Con la pareja Sato-Doellman imprimiendo sensaciones, el Valencia Basket era el de las tardes de gloria de la Fonteta europea. Los 150 aficionados taronja desplazados al Palau Blaugrana saboreaban a un equipo que atacaba a su rival con sus armas (Sato al poste bajo, Doellman superando a los cuatros desde el exterior, picando balones en primera línea defensiva), que disfrutaba y mostraba un reflejo de desenfreno ante la eterna seriedad culé.


Con el avance de la masterclass de Doellman (ante Nachbar, ante Lampe), la pequeña Fonteta se arrancaba con el “MVP, MVP” (22-35), mientras Navarro respondía asiendo el balón hasta encontrar la falta (sus puntos llegaban desde ahí) y convertirse en la referencia por su maestría en esa tarea. La única que movía el marcador del equipo azulgrana, sumido en una de sus mayores pobrezas de la temporada. Y con un Ante Tomic detenido sin miramientos por los interiores taronja, lo que encendía los ánimos del Palau Blaugrana contra los colegiados.


No era solo el contraste en la velocidad (la carrera de Lafayette ante los tres segundos de Tomic en la pintura), en la intensidad (un Barça de defensa tibia ante un Valencia con mordiente en las ayudas) o en el acierto (38% en tiros de dos local, por el 53% visitante). Es que el Valencia Basket era el desate, el florecimiento, la ironía, el atrevimiento. Y el Barça la inacción, el angustioso pasar del tiempo, la estación más depresiva.


Hasta la última jugada del segundo cuarto. Papanikolaou lanzó desde su casa en el último segundo. Y Sato taponó. A 30 metros del aro. La imagen del hundimiento azulgrana, que había sudado los 25 puntos que sumaba al descanso (25-37).



Un Barça inocuo


Y el guion se reproducía con exactitud en el tercer cuarto. Dos pérdidas del Barça (Huertas y Navarro) eran contestadas con efectiva brillantez. La zona 2-3 que había planteado Pascual se rompía con el primer triple taronja del partido (Lucic) y un tiro lejano de Van Rossom, que volvía a la carga completando un contraataque para incrementar la máxima de su equipo (25-42).



ACB Photo / Víctor Salgado

Y, cuando el Barça parecía activar sus armas (triple de Navarro, buen movimiento de Lampe en la pintura), el Valencia Basket se retrotraía a sus mejores tiempos. Los de la velocidad y el acierto. Los de las 30 victorias en la mejor liga regular de su historia, los del título de Eurocup. Pau Ribas y Oliver Lafayette devolvían el +17 (32-49) para un Valencia Basket que se había convertido en fagocitador de las sensaciones del Barça. De un Barça abrazado a lo más inocuo e inexplicable de sí mismo.


Por eso cuando Navarro seguía virando el timón ni siquiera se incrementaban las sensaciones deltodo puede pasar. Porque las sensaciones eran taronja.


Ni con la intención revulsiva de Jacob Pullen ni con todo el esfuerzo de Navarro el FC Barcelona avistaba nada semejante a una resurrección, lo único que le pudiera haber llevado de vuelta al partido. La puntilla de Justin Doellman y Romain Sato (otra vez ellos...) desde el 6,75 elevaba la diferencia a 20 al final del tercer cuarto (41-61), en el que el Valencia había jugado con el dolor del Barça.





El dominio de un campeón


Cayó con relativa claridad en el primer encuentro. Sufrió la dureza de la derrota en los últimos instantes del segundo choque. Ganó in extremis el tercero. Y dominó el cuarto. El Valencia Basket no podría haber experimentado mayor crecimiento en menor espacio de tiempo. "Hemos ganado y tenemos la confianza muy alta", amenazaba Pau Ribas tras el primer partido en la Ciudad Condal. En el inicio del último cuarto, sencillamente desbordaban, cuando se colocaban hasta con 23 de ventaja, tras empezar el periodo en el tiro libre por una técnica al banquillo azulgrana.


Los de Xavi Pascual se jugaban la desesperación del que ataca todos los balones, sube líneas y presiona por encima de lo habitual y lógico. En ataque, un aplaudido Pullen buscaba lo imposible, junto a un Navarro que reclamaba la responsabilidad (18 tantos, 20 de valoración). Pero mientras el Barça multiplicaba su actitud y mejoraba su imagen, el Valencia Basket se mantenía con la madurez del equipo consagrado. Ni con el 57-69 en el minuto 35 parecían aflorar tensiones extras. En parte, gracias a un Sam Van Rossom especial en el desarrollo del partido. Con 17 puntos, era el máximo anotador del equipo, pero en su honor brillaba la capacidad para controlar las necesidades de su equipo en un partido.



ACB Photo / Víctor Salgado

El Valencia contemporizaba su amplia ventaja (60-75, minuto 37), en otra muestra de saber estar. Y el Palau Blaugrana así interpretaba su dominio, abandonando por adelantado sus asientos. El Valencia Basket había logrado devolver la serie a Valencia. Jugarse el todo o nada por la Final de la Liga Endesa en la Fonteta. Lo que parecía ir contra la lógica tras haber perdido los dos partidos en su casa. Un vuelco en el curso de la serie, de la temporada, de las sensaciones... y del futuro. Domingo, 19:00 horas.
David Vidal
ACB.COM
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